Nuevos estudios sugieren que altas dosis de vitamina E reducen el riesgo de infarto

Los investigadores destacan que el riesgo de infarto es un 40 % inferior en las personas que consumen las cantidades más altas de vitamina E. Tomar vitamina E en dosis más altas de las hasta ahora recomendadas por los médicos reduce el riesgo de sufrir un infarto de miocardio y otras enfermedades del sistema circulatorio.

Esta es la principal conclusión que se desprende de dos nuevos estudios norteamericanos publicados el jueves en la revista “The New England Journal of Medicine”. Los autores de las investigaciones, sin embargo, advierten que son precisos más estudios que confirmen estos resultados antes de recomendar mayores dosis de vitamina E.

Hace tiempo que se sospecha que la vitamina E tiene efectos beneficiosos sobre el corazón“, manifestó Antonio Bayés de Luna, catedrático de cardiología de la Universitat Autónoma de Barcelona, tras conocer los resultados de los estudios. Pero hasta ahora ninguna investigación había cuantificado estos efectos beneficiosos.

La Vitamina E está relacionada con un menor riesgo de infarto

Los nuevos estudios, realizados por investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard y el Hospital de Mujeres de Boston, han detectado que el riesgo de infarto es un 40 % inferior en las personas que consumen las cantidades más altas de vitamina E que en las que consumen las cantidades más bajas.

Estos datos se derivan de análisis estadísticos efectuados tras estudiar a más de 120.000 personas inicialmente sanas. Pero los autores de los estudios advierten que, con los datos actualmente disponibles, no es posible concluir si la causa del menor número de infartos es la vitamina E o bien si es otro factor que no han tenido en cuenta.

En este segundo caso, habría una simple coincidencia entre el consumo de vitamina E y la reducción del riesgo de infarto, pero no una relación de causa a efecto. Las investigaciones establecen por otra parte, que las altas dosis de vitamina E no hacen disminuir los niveles de colesterol sanguíneo, por lo que los efectos preventivos de la vitamina son independientes del colesterol.

Este segundo dato apoya la hipótesis actuales más en boga sobre los efectos positivos de la vitamina. Según dicha hipótesis, la acción beneficiosa de la vitamina E se basa en su capacidad de destruir los llamados radicales libres, unas sustancias químicas que se forman de manera espontánea en el cuerpo humano y que pueden dañar las células.

Una de las características del envejecimiento es precisamente la acumulación de radicales libres en el organismo. Por lo tanto, la vitamina E actúa -siempre según la hipótesis comentada- como un antídoto del envejecimiento.

Las legumbres y las verduras son la principal fuente de Vitamina E

Si el infarto de miocardio está relacionado con el envejecimiento, ya que es más frecuente en ancianos que en jóvenes, entonces es razonable pensar que la vitamina E pueda tener efectos preventivos“, afirma Bayés. Resultados provisionales por ahora, sin embargo, los cardiólogos recomiendan no aumentar las dosis recomendadas de vitamina E.

Tendremos que esperar cuatro o cinco años antes de tener resultados concluyentes. La gente puede esperar. Estamos hablando de una enfermedad que se desarrolla a lo largo de treinta años. No es cuestión de pensar ahora que empezarán a caer como moscas si no toman vitamina E“, ha declarado Daniel Steinberg, de la Universidad de California, al diario “Herald Tribune”.

No obstante, todos los investigadores coinciden en advertir del peligro que supondría confiar en la vitamina E como única medida preventiva del infarto. “Con los resultados que tenemos por ahora -señalan- la mejor manera de prevenir las enfermedades cardiovasculares sigue siendo no fumar, hacer ejercicio, consumir pocas grasas animales y, en general, tener un estilo de vida saludable

La vitamina E es un antioxidante natural

Una dieta equilibrada aporta la vitamina E necesaria para el correcto funcionamiento del organismo. Los alimentos frescos que la contienen en mayor cantidad son las verduras y las legumbres, así como los aceites obtenidos de la semilla del trigo. También la leche materna contiene vitamina E en abundancia para satisfacer las necesidades del recién nacido.

Una fuente adicional de vitamina E son los productos de alimentación a los que se han añadido suplementos vitamínicos. Las necesidades de una persona adulta se estiman en 10 miligramos diarios, aunque esta cantidad puede aumentar ligeramente cuando se sigue una dieta rica en grasas.

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Lorena Bermúdez

Periodista, con dotes de escritora de novelas. Me encanta escribir en el aire libre rodeada de ambiente tranquilo, que me transmita paz y me ayude a inspirarme. Me encanta compartir noticias con todo aquel interesado en mi narrativa y, como no, fundadora de Periodismo Preventivo.

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